Mes: febrero 2026

Sigue cantando

Tu voz es importante. 5 de febrero de 2025 |Estado de Washington, Estados Unidos | Jodi Genson Los viajes misioneros son algunas de las más emocionantes aventuras que haya tenido mi familia. Hemos viajado desde nuestro hogar en el Estado de Washington, Estados Unidos, a muchos diferentes lugares —Ciudad de Nueva York, Belice, México, Puerto Rico, la República Dominicana y las Filipinas. Cada viaje estuvo lleno de sorpresas. Algunas de ellas maravillosas, algunas un tanto desagradables y algunas simplemente divertidas. Pero todas ellas nos dieron la oportunidad de conocer nuevas persona, hacer amigos y dar a conocer el amor de Jesús. Una de las mejores partes en las aventuras de viaje fue el aprender acerca de las diferentes culturas. Nos encantó probar nuevos platillos, aprender cantos en diferentes idiomas y ver cómo vivía la gente en formas diferentes a las nuestras. Cada país tenía su propio sabor especial y nosotros nos sentimos honrados de experimentarlo. ¡Pero no todo fue color de rosa! Algunas partes fueron definitivamente . . . interesantes. Por ejemplo, en Belice, desperté una vez en medio de la noche para descubrir una enorme tarántula caminando sobre mi almohada. En ese mismo viaje, una zarigüeya o tlacuache trató de roer el techo para penetrar dentro de nuestra cabaña de paja. Y estaban también los alacranes que aparecían ocasionalmente en las regaderas, o las enormes arañas cuyas patas se podían ver apareciendo detrás del inodoro en la noche, Y esa era una sorpresa que nadie quería experimentar. En República Dominicana nos encontramos con los mosquitos más grandes que haya visto en mi vida. Y como si esos mosquitos gigantes no fueran suficientes, ahí estaban también esos pequeños insectos casi invisibles que dejaban nuestra piel cubierta de rojizas ronchas y comezón. Las Filipinas posaron también su propio desafío: el sol abrasador. Después de solo una tarde nadando en el océano de hermosa corriente aguamarina, nuestra piel estaba tan quemada, que nos brotaron ampollas en los hombros y piernas. Esas cosas no fueron exactamente divertidas; pero esas pequeñas inconveniencias se convirtieron en parta de las historias que hicieron inolvidables nuestros viajes. Títeres y sapos Uno de mis recuerdos favoritos ocurrió en República Dominicana. Nuestro equipo estaba ayudando con clínicas médicas, reuniones con niños y programas de evangelización en poblados fuera de la capital, Santo Domingo. Yo estaba coordinando los programas para los niños. Construimos un teatro de títeres utilizando tubos de plástico y tela. No era nada sofisticado, pero una vez que aparecían en el escenario nuestros amigos marionetas Estela, Joaquín, Pablo y otros, los niños acudían corriendo de todas direcciones. Les encantaban las voces graciosas, los cantos un tanto simplones y las historias bíblicas que contaban los títeres. Una tarde lluviosa, entramos a la parte trasera de una pequeña camionera Datsun y avanzamos a través de un lodoso camino lleno de baches hacia una pequeña población. Llovía tan fuerte, que nos preguntábamos si habría de venir algún niño a la reunión. Pero, tan pronto como nos instalamos, los niños vinieron corriendo. Los niños chapoteaban en los charcos, riendo y saltando, completamente empapados, pero sin que les importara en absoluto. Mientras hacíamos nuestra presentación, la lluvia caía sobre el techo de nuestro escenario de títeres hecho de tela. Poco a poco se fue formando un charco de agua y el techo de lona comenzó a hundirse más y más sobre nuestra cabeza. Alzamos más la voz para contrarrestar el sonido de la lluvia, esperando que no se rompiera el techo. Finalmente, uno de los hombres de la comunidad trajo una escoba y levantó el techo de manera que el agua se derramó fuera con gran salpicadura. Los niños rieron a carcajadas. Aunque estábamos empapados, seguimos adelante y los niños escucharon con mucha atención cada historia que les contamos acerca de Jesús. No todos los recuerdos fueron tan dulces. En otro viaje rumbo al campo, nuestra camioneta llevaba apiñadas a muchas más personas de las que se hubiese permitido en los Estados Unidos. Íbamos riendo y sacudiéndonos con los baches, cuando de pronto —¡pum!—, ¡un sapo saltó dentro de la camioneta! Desde el momento que entró, la gente comenzó a brincar fuera de la camioneta. Y no los culpo. A mí tampoco me gustaría que un sapo saltara sobre mi cabeza. Bero no todas las ranas provocan miedo. En Puerto Rico me encontré con una variedad que de hecho me gustó. Se llama coquí. Es una pequeña ranita de árbol del tamaño de un centavo, pero que tiene una voz muy fuerte. Cada noche, el coquí venía hasta nuestra ventana y cantaba: “¡coquí! ¡coquí! ¡coquí!” Su canción de arrullo duraba toda la noche. Tal vez eso le resulte molesto a las personas que viven ahí; pero a mí me pareció su canto un tanto dulce. Por supuesto, el coquí puede ser también un problema. Una coquí hembra puede depositar hasta 40 huevecillos de una sola vez ¡y eso lo hace cinco veces al año! Siendo que no cuentan con muchos enemigos naturales, la cantidad de ellos aumenta rápidamente. ¡Son muchas ranitas! Por esa razón, muchas personas en Puerto Rico las consideran una plaga. El coquí me hace recordar una historia encontrada en la Biblia. Cuando Jesús entró al templo en Jerusalén, vio a personas vendiendo animales y cambiando monedas en forma deshonesta. Jesús volteó las mesas de esos cambiadores y los sacó de allí. La gente corrió asustada, pero los niños, no. En vez de ello, los niños comenzaron a cantar alabanzas: “Hosana al Hijo de David!” A los líderes religiosos no les gustó para nada eso. Le dijeron a Jesús que callara a esos niños. Pero Jesús dijo que no. Él quería que los niños siguieran cantando. A veces, el hablar acerca de Jesús puede molestar a las personas que no lo conocen, así como el canto del coquí les molesta a algunos. Pero a Jesús no le molestan tus palabras de alabanza. ¡De hecho le encantan! Y de la misma manera que las funciones de títeres atrajeron a los

Equipo de voluntarios de Belice ayuda a reconstruir casas en Jamaica Occidental después de los daños del huracán

El esfuerzo de reconstrucción liderado por la iglesia lleva alivio y ánimo a las comunidades afectadas por el huracán Melissa. 5 de febrero de 2026 | Westmoreland, Jamaica | Shadeka Haye-Campbell y Noticias de la División Interamericana. Un equipo de 13 voluntarios calificados de la Unión Misión de Belice, que prestan servicios gracias a la red VividFaith de la Asociación General, ayudó hace poco a reconstruir y reparar viviendas en el oeste de Jamaica tras la destrucción generalizada causada por el huracán Melissa a finales de octubre pasado. El huracán dejó a muchas familias sin el refugio adecuado. En respuesta, la Asociación de Jamaica Occidental se asoció con el equipo de voluntarios —conocido como los Voluntarios Calificados Nehemías— para restaurar 15 viviendas, reconstruyendo siete desde cero y reparando otras ocho. Voluntarios calificados enmarcan y refuerzan los componentes estructurales de una vivienda durante los esfuerzos de reconstrucción tras el huracán en el oeste de Jamaica, parte de una iniciativa liderada por la iglesia para restaurar viviendas para las familias afectadas. [Fotografía: Vernal Comrie] Los miembros de la Compañía de Rescate Gedeón también apoyaron la iniciativa, colaborando en los primeros esfuerzos de limpieza en las comunidades afectadas. Para acelerar el proceso de reconstrucción, la Asociación de Jamaica Occidental adquirió materiales esenciales de construcción, lo que incluyó chapas de zinc, madera y contrachapado, asegurando que las reparaciones y nuevas construcciones pudieran comenzar sin demora a principios de diciembre. Más allá de la construcción, la labor de divulgación se extendió a la atención comunitaria práctica. Un peluquero que viajaba con el equipo de voluntarios ofreció cortes de cabello gratuitos a aproximadamente 60 residentes y también contribuyó a los esfuerzos de reconstrucción. El líder del equipo, el pastor David Campbell, reflexionó sobre la motivación y la fe que sostuvieron su labor. Una propietaria (en el centro) está con voluntarios de Belice y Norteamérica en la obra de su nueva casa, reconstruida tras los daños causados por el huracán Melissa. [Fotografía: Vernal Comrie] “Dios ha sido bueno con nosotros y ha trabajado en nuestro favor”, dijo Campbell. “Vinimos con la mente puesta en el trabajo y nos mantuvimos comprometidos con la tarea. Aunque muchos vieron el proyecto como un desafío, Dios nos dio la fuerza para lograr todo lo que hicimos. Todo lo que emprendimos fue para gloria de Dios”. Para muchos residentes, las viviendas reconstruidas marcaron los primeros signos de recuperación. Nickiesha Bernard-Richards, de Seaford Town, Westmoreland, fue una de las beneficiarias. “Fui la primera persona en mi comunidad en recibir un hogar”, dijo. “Quiero dar las gracias al equipo de Belice y a la Asociación. Estoy muy agradecida”. El pastor Glen O. Samuels, presidente de la Asociación de Jamaica Occidental, destacó la profundidad del sacrificio demostrado por los voluntarios. Miembros de los Obreros Calificados Nehemías de la Unión Misión de Belice y de la Compañía de Rescate Gedeón se suman al presidente de la Asociación de Jamaica Occidental, el pastor Glen O. Samuels, para un momento de reconocimiento tras la finalización del proyecto de reconstrucción en el Centro de la Asociación de Jamaica Occidental el 10 de diciembre de 2025. [Fotografía: Vernal Comrie] “Se han dedicado a servir a la humanidad, y el oeste de Jamaica se ha visto beneficiado por ese tipo de sacrificio desinteresado”, dijo Samuels. Añadió que el impacto del proyecto fue mucho más allá de la reconstrucción de estructuras. “El sacrificio de este equipo es muy significativo para nosotros. Quiero dar gracias a Dios por bendecirlos con un corazón y una mente dedicada a dar y a trabajar”. Los líderes de la asociación afirman que asociaciones como esta seguirán desempeñando un papel central en los esfuerzos de recuperación ante catástrofes en toda la región. Quienes deseen apoyar iniciativas de reconstrucción continuadas podrán aprender más en give.westjamaica.org. Traducción de Marcos Paseggi The post Equipo de voluntarios de Belice ayuda a reconstruir casas en Jamaica Occidental después de los daños del huracán appeared first on Iglesia Adventista del Séptimo Día – División Interamericana.

Estos hábitos de salud integral podrían ralentizar el envejecimiento del cerebro, revela un estudio

Investigadores de AdventHealth señalan que el movimiento podría ayudar a mantener la salud cerebral antes que los problemas de memoria se conviertan en un problema. 4 de febrero de 2026 | Altamonte Springs, Florida, Estados Unidos | Shelby Mulholland, AdventHealth News Con frecuencia, la salud cerebral se tiene presente solamente hasta que algo comienza a ir mal, tal como lapsos de la memoria, dificultad para enfocar la atención o preocupaciones más tarde en la vida acerca de la enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, la creciente evidencia sugiere que la época más importante para mantener la salud cerebral podría ser años antes, cuando todo parece estar “bien”. A diferencia de muchos estudios que fijan su atención en personas de edad adulta, después de que ha comenzado el deterioro, este estudio examina cómo los hábitos de ejercicio físico, antes de que aparezca cualquier síntoma, pueden ayudar a proteger a largo plazo la función cognitiva. El apoyo a la salud cerebral en esta etapa de la vida es parte de la atención prestada a la salud en general, reconociendo la conexión existente entre cuerpo, mente y espíritu. Una nueva investigación dirigida por Kirk Erickson, director de neurociencia traslacional del Instituto de Investigación AdventHealth, muestra que el ejercicio aeróbico regular en adultos jóvenes y de mediana edad, se relaciona con cerebros que parecen considerablemente más jóvenes de lo que se esperaría a su edad. ¿Cómo puede lograrse lo anterior? A través de movimiento consistente y moderado dentro de las actividades de la vida diaria, no a través de rutinas extremas de ejercicio o costosos programas. Por qué esta investigación es diferente La mayoría de los estudios que ligan el ejercicio a la salud cerebral han enfocado su atención en adultos de mayor edad, muy frecuentemente cuando ya ha comenzado el deterioro cognitivo. Esta investigación tuvo un enfoque diferente. “Existía una brecha en la ciencia en lo que respecta a la mediana edad”, explica el investigador Erickson. “Durante mucho tiempo ha habido escepticismo acerca de si el ejercicio puede beneficiar al cerebro cuando la función cognitiva está ya cerca de su punto máximo”. Este estudio desafió ese supuesto. Al estudiar a personas adultas en una gama más amplia, no solamente a personas de edad avanzada, los investigadores demostraron que el ejercicio no solamente ralentiza el deterioro más tarde en la vida; podría de hecho fortalecer el cerebro mucho antes, cuando está todavía funcionando bien. Eso es importante, porque los cambios ocurridos en el cerebro ligados a condiciones tales como el caso de la enfermedad de Alzheimer comienzan con frecuencia años y hasta décadas antes de que aparezcan los síntomas. “Entre más temprano podamos influenciar positivamente el curso de la salud cerebral”, explica el investigador Erickson, “cuánto mejor probablemente podremos estar a largo plazo”. ¿Qué significa de hecho “cerebro más joven”? Los investigadores utilizan herramientas avanzadas de escaneo para calcular la edad del cerebro, una medida de cuán viejo estructuralmente aparece el cerebro comparado con el de personas de esa edad cronológica. Algunas personas tienen un cerebro que se ve de más edad que la esperada; generalmente ligado a factores tales como inactividad, estrés crónico, o sueño deficiente. Otras tienen un cerebro que parece más joven, lo cual está asociado con una mejor salud total del cerebro. En este estudio, los participantes no solamente tenían cerebros que parecías más jóvenes. Eran parte de una intervención aleatoria con ejercicio, lo cual significa que los investigadores podían observar directamente cómo el incremento de actividad física influenciaba el envejecimiento del cerebro a través del tiempo. “Eso fue lo que hizo que fueran tan impactantes los resultados”, dijo el investigador. “No estábamos simplemente observando un patrón —estábamos siendo capaces de demostrar que el ejercicio en sí mismo desempeñaba su papel”. ¿Cuánto ejercicio hace la diferencia? Los resultados no estaban relacionados con rutinas extremas de ejercicio o niveles de aptitud física de élite. Los beneficios estaban ligados a aproximadamente 150 minutos de ejercicios aeróbicos de intensidad moderada por semana, en consonancia con recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y las Pautas de Actividad Física del Departamento de Salud y Servicios Humanos, lo que puede incluir caminata rápida, trotar o correr, natación, ciclismo o jugar deportes tales como tenis, pickleball, o baloncesto. “Una forma sencilla de medir la intensidad de tu ejercicio es prestar atención a tu respiración”, dijo el investigador Erickson. “Si te estás ejercitando lo suficientemente fuerte de manera que no puedas cómodamente entonar una canción entre tanto, lo más probable es que te encuentres justamente en el rango ideal”. Y añadió que una vez que la persona sabe medir su esfuerzo, el siguiente paso es simplemente moverse más, porque hasta los cambios más modestos pueden tener gran impacto. “Y aunque más movimiento pueda ofrecer beneficios adicionales”, dijo, “las personas que están menos activas al comenzar, experimentan los logros más grandes cuando empiezan a moverse más”. Por qué el movimiento cambia el cerebro El cerebro es notablemente adaptable, una cualidad conocida como plasticidad; y el ejercicio parece apoyar esta adaptabilidad a través de varias rutas interconectadas. La actividad física regular mejora el flujo sanguíneo, ayudando a transportar al cerebro oxígeno y nutrientes, a la vez que apoya la eliminación de productos de deshecho. Ayuda a regular la inflamación del organismo, ayuda a la comunicación saludable entre las células del cerebro y fomenta la liberación de sustancias químicas que desempeñan un papel en el crecimiento y la función neural. Todos estos cambios ayudan juntos a crear un ambiente en el cual el cerebro puede permanecer resiliente al paso del tiempo. “Cuando mueves el cuerpo, no solamente estás fortaleciendo tus músculos o tu corazón”, dijo el investigador Erickson. “Estás apoyando a tu cerebro en un nivel celular”. En qué forma la salud cerebral encaja en la vida diaria Aunque este estudio dirige su enfoque a la estructura celular en vez de al funcionamiento diario, la salud cerebral es reconocida ampliamente como una parte fundamental de la salud integral de la persona. El cerebro desempeña una función en la forma

Amor sin fronteras: Una compasión que atraviesa continentes

4 de febrero de 2026 | Silver Spring, Maryland, Estados Unidos | Paulo Lopes, presidente de ADRA Internacional En mis tres décadas de trabajo humanitario, ha surgido una verdad con claridad cristalina: el amor habla todos los idiomas. Encontrará que ADRA presta servicios en más de 120 países, formando agricultores en Madagascar, enseñando alfabetización en El Salvador, garantizando el acceso a la sanidad en Filipinas, respondiendo a emergencias en todos los rincones del mundo y mucho más. Más allá de dónde trabajemos o qué idioma se hable, la compasión no necesita traducción. Una mano suave en el hombro, una comida compartida, agua pura que fluye: estos actos trascienden todos los límites y fronteras. El amor en acción se parece notablemente tanto si estamos en un pueblo sin electricidad como en una ciudad que se recupera de un desastre. Los detalles cambian, pero el corazón permanece constante. El presidente internacional de ADRA, Paulo Lopes, y el expresidente de ADRA Michael Kruger se encuentran con niños en la frontera entre Ecuador y Perú [Fotografía: ADRA Internacional] Más allá de la geografía Las Escrituras nos recuerdan que “le amamos a él porque él nos amó primero” (1 Juan 4:19). Esto no es solo una teología hermosa: es la base de la compasión global. Cuando realmente comprendemos que Dios nos ha amado generosa e incondicionalmente, las fronteras geográficas se vuelven irrelevantes. Las diferencias culturales se desvanecen. Las barreras lingüísticas se desmoronan. Empezamos a ver lo que Dios siempre ha visto: que su imagen se refleja en cada rostro, sin importar el pasaporte o el código postal. Esto es lo que impulsa la obra que llevamos a cabo en ADRA. No cruzamos continentes para ser héroes o salvadores. Vamos porque hemos sido llamados a servir a la humanidad, para que todos puedan vivir como Dios lo soñó: con dignidad, oportunidad y esperanza. Ya sea que respondamos a emergencias o invirtamos en el desarrollo a largo plazo, no hacemos más que transmitir lo que hemos recibido al principio. [Fotografía: cortesía de ADRA Perú] La paradoja del servicio Esto es lo que me han enseñado décadas de trabajo humanitario: cuanto más damos, más descubrimos que, en realidad, no estamos dando nada. Estamos participando. Nos estamos uniendo a un movimiento de compasión que comenzó mucho antes de que llegáramos y que continuará mucho después de que nos vayamos. Cada acto de servicio, ya sea brindar agua pura, impartir educación, ofrecer ayuda en situaciones de catástrofe o crear oportunidades económicas, se convierte en una hebra dentro de un tapiz mayor de amor que se extiende por todo el mundo. Nuestros equipos no solo aportan recursos: aportan presencia. Se quedan. Escuchan. Aprenden nombres, comparten comidas y celebran pequeñas victorias porque eso es lo que hace el amor. Las personas a las que servimos no son proyectos que terminar ni problemas que resolver. Son nuestros prójimos en el sentido más verdadero: portadores de la imagen de Dios que merecen ser vistos, conocidos y valorados. Cuando una comunidad accede al agua potable, celebramos no porque la hayamos proporcionado nosotros, sino porque las familias están más sanas, los niños pueden asistir a la escuela en lugar de caminar kilómetros para conseguir agua, y la vida se vuelve un poco más parecida a lo que Dios siempre quiso. [Fotografía: cortesía de ADRA Internacional] Un llamado a hacer más Miqueas 6:8 nos pide “practicar la justicia, amar la misericordia y caminar humildemente ante tu Dios” (NVI). Fijémonos que el texto no especifica dónde hacer esas cosas. No limita la compasión a nuestro vecindario, nación o tribu. El llamado es universal porque el amor de Dios es universal. Esa es la invitación que tenemos ante nosotros: dejar que nuestro amor cruce cualquier frontera que lo mantenga contenido. Reconocer que un niño que sufre en un país al que nunca visitaremos importa tanto como el niño que vive al lado. Entender que cuando servimos a los vulnerables en cualquier lugar, estamos sirviendo al propio Cristo, tal y como lo asegura Mateo 25. En un mundo cada vez más definido por muros y divisiones, este tipo de compasión sin fronteras se siente radical. Pero no debería. Simplemente es lo que ocurre cuando tomamos en serio el mandato de amar como hemos sido amados. [Crédito de la fotografía: ADRA El Salvador] Esperanza sin límites Esta es la esperanza que llevo: que el amor siga siendo la fuerza más poderosa para derribar barreras. Cuando elegimos la compasión por sobre la indiferencia, cuando dejamos que la misericordia guíe nuestras manos más allá de cualquier frontera, no solo estamos cambiando las circunstancias. Estamos reflejando el corazón de Dios ante un mundo que nos observa. Declaramos que nadie está demasiado lejos como para que no nos importe. Ninguna comunidad está más allá de nuestra atención. Ninguna crisis pone a alguien fuera del círculo de nuestro interés. Eso es amor sin fronteras. Eso es compasión global. Esa es la obra humanitaria en su máxima expresión, y es un lenguaje que todo el mundo puede entender. Acerca de ADRA La Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales es el brazo humanitario internacional de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, que presta servicio en 118 países. Su labor empodera a las comunidades y transforma vidas en todo el mundo, brindando desarrollo comunitario sostenible y ayuda en situaciones de catástrofe. El propósito de ADRA es servir a la humanidad para que todos puedan vivir como Dios lo ha planeado. Traducción de Marcos Paseggi The post Amor sin fronteras: Una compasión que atraviesa continentes appeared first on Iglesia Adventista del Séptimo Día – División Interamericana.

Del ring de boxeo al salón de clases: Una travesía inesperada

Rubén Maheda, estudiante de administración y negocios internacionales en la Universidad de Montemorelos, comienza un nuevo capítulo después de pasar de una carrera en el boxeo profesional a la vida universitaria. [Fotografía: cortesía de la FACEJ] Un revés que le cambió la vida llevó a un exboxeador a encontrar fe, propósito y educación superior en la Universidad de Montemorelos. 4 de febrero de 2026 | Montemorelos, Nuevo León, México | Laura Marrero y Noticias de la División Interamericana Hace unos años, Rubén Maheda, de 26 años, se preparaba para entrar al ring en una de las carteleras internacionales de boxeo más destacadas. Hoy comienza un nuevo semestre en la Universidad de Montemorelos, una institución de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Está convencido de que, incluso cuando los planes cambiaron, el propósito puede hallar nuevos caminos. Su historia es una de muchas que se entrecruzan cuando comienza el semestre de primavera de 2026 en la Universidad de Montemorelos. Maheda llegó a la universidad tras un giro abrupto en la vida. A los 19 años, debutó como boxeador profesional y estaba en camino de cumplir el sueño de todo boxeador: consolidarse en el circuito internacional. Un combate en Estados Unidos, en una cartelera encabezada por Saúl “Canelo” Álvarez, le presentó la oportunidad por la que había trabajado durante años. Sin embargo, un accidente de motocicleta apenas tres semanas antes de la pelea lo dejó fuera del combate y marcó el final de ese capítulo. La herida fue grave: su cuádriceps quedó destruido y requirió de cirugía. El impacto físico estuvo acompañado de incertidumbre, puertas cerradas y profunda desorientación. Rubén Maheda (izquierda) practica con su entrenador Adrián Núñez Ponce. [Fotografía: cortesía de Rubén Maheda] Sin una dirección clara y temiendo empezar de nuevo, Maheda aceptó un trabajo temporal que sería el inicio de un nuevo camino. Durante ese período, experimentó un punto de inflexión espiritual y fue bautizado en la Iglesia Adventista a los 22 años. Animado persistentemente por su familia, comenzó a explorar opciones académicas. Varios planes de matricularse en otras universidades fracasaron, lo que finalmente lo llevó a considerar la Universidad de Montemorelos. Era una opción que nunca había imaginado para sí mismo. Un año después de su bautismo, se le abrieron nuevas puertas. En 2023, Maheda llegó a la Universidad de Montemorelos con dudas, recursos financieros limitados y el desafío adicional de adaptarse a un entorno académico completamente desconocido. “Ni siquiera sabía usar una computadora”, recuerda. La transición fue brusca, pero no estaba solo. En el proceso, Maheda encontró más que aulas y tareas: encontró personas. Profesores que le enseñaron lo básico con paciencia, coordinadores que caminaron a su lado en momentos de ansiedad, oportunidades laborales en el campus y un entorno que poco a poco se convirtió en una red de apoyo. Ahora, en tercer año de administración de empresas y negocios internacionales, Maheda reconoce que su trayectoria en la universidad es, para él, un testimonio de fe y perseverancia. Rubén Maheda presenta su Portafolio Profesional junto a los profesores Fernando Martínez (derecha) y Nelson Díaz (izquierda). [Fotografía: cortesía de Rubén Maheda]. Esa misma idea de redes fue central para el mensaje compartido durante el servicio inaugural del semestre en la iglesia universitaria. El presidente de la Universidad de Montemorelos, el Dr. Ismael Castillo, invitó a la comunidad para que reflexionara sobre las conexiones que se forman cuando se comparte una invitación y una historia llega a la otra. Inspirándose en varios pasajes bíblicos, destacó cómo las redes —de amistad, fe, servicio y apoyo mutuo— han servido como instrumentos de transformación a lo largo de la historia, animando a los estudiantes a utilizarlas como canales de esperanza y propósito. La historia de Maheda encarna ese llamado. Lo que comenzó como un sueño roto encontró un nuevo significado dentro de una comunidad donde el apoyo académico y espiritual van de la mano. “Si he venido aquí, ha sido por un propósito”, dice, convencido de que cada semestre representa una oportunidad para seguir creciendo y sirviendo. Así es el semestre de primavera de 2026 en Montemorelos: con aulas llenas, desafíos por delante y una red de historias interconectadas, dijo Castillo. “Historias que nos recuerdan que, incluso cuando los planes cambian, el camino puede reconstruirse cuando caminamos juntos”, expresó. Para saber más sobre la Universidad de Montemorelos, sus programas, iniciativas y actividades, ingrese a um.edu.mx Lisandra Vicente y Brenda Cerón colaboraron con este artículo. Traducción de Marcos Paseggi The post Del ring de boxeo al salón de clases: Una travesía inesperada appeared first on Iglesia Adventista del Séptimo Día – División Interamericana.

La Escuela Indígena Mamawi Atosketan representa a Norteamérica. Gana Premio Mundial de Sostenibilidad en Abu Dhabi

Como únicos canadienses finalistas, los líderes MANS dicen que se sienten honrados de estar entre el grupo de escuelas en el mundo que impulsan un futuro más sostenible. 3 de febrero de 2026 | Canadá | Lynn McDowell, Asociación Alberta de los Adventistas del Séptimo Día y Kim Harrington, Escuela Indígena Mamawi Atosketan Dos estudiantes indígenas de la Escuela Indígena Mamawi Atosketan (MANS) viajaron vía aérea a Abu Dhabi para asistir a la ceremonia de entrega del Premio Zayed a la Sostenibilidad el 13 de enero de 2026 y están trayendo consigo el premio de 150, 000 dólares estadounidenses en la categoría “Institutos de secundaria globales — América”. La propuesta de MANS para un proyecto de granja hidropónica dirigida por estudiantes fue elegida entre 7,700 entradas de 173 países. MANS fue el único finalista de Norteamérica. Dos estudiantes de la Escuela Indígena Mamawi Atosketan celebran felices después de ganar el Premio Zayed a la Sostenibilidad 2026. [Imagen cortesía de comunicaciones del Premio Zayed a la Sostenibilidad] El “Growcer Farm Project”, de MANS, compitió con dos escuelas de Sudamérica por el premio en esa categoría. Los finalistas de escuela secundaria están participando en cuatro días de paneles y actividades juntamente con finalistas en otras categorías durante la Semana de Sostenibilidad de Abu Dhabi. La granja hidropónica propuesta, que estaría alojada en un contenedor, diversificaría la educación sobre producción sostenible de alimentos de la escuela. Hace dos años, el huerto tradicional “de tierra” de esta escuela de grados primarios y secundarios, se expandió, incluyendo sistema hidropónico en un aula y fue reconocida por ATCO con un “Premio greenUp” en marzo de 2025. El huerto hidropónico propuesto, que estaría funcionando todo el año, proporcionaría productos frescos para beneficio de la escuela y la comunidad de Maskwacis, a la vez que proporcionaría a los estudiantes experiencia práctica en términos de liderazgo, ciencia y gestión ambiental en relación con la sostenibilidad y la seguridad alimentaria. Como la única finalista canadiense, la Escuela Indígena Mamawi Atosketan se siente honrada de representar a Canadá y Norteamérica y de ocupar un sitio en el panorama mundial entre inspiradoras escuelas de todo el mundo que se esfuerzan por construir un futuro mejor y más sostenible. “Nos sentimos llenos de gratitud, orgullo y entusiasmo, dijo Melanie Dussaye, quien sometió la solicitud de subvención. “Para nosotros, este proyecto no tiene que ver solamente con alimento, es también acerca de posibilidades, con empoderar a los jóvenes para que vean que sus ideas son importantes, que sus acciones marcan una diferencia y que sus opiniones pueden crear un verdadero cambio. El ser reconocidos a este nivel nos recuerda que aun una pequeña escuela en la zona rural de Alberta puede ejercer un impacto global cuando se unen pasión y propósito”. El consultor en hidroponía, Ray Fankhauser, acompañó a Melaine Dussaye y a los estudiantes. El grupo estará de regreso el 17 de enero. MANS es una escuela acreditada e independiente (sin fines de lucro) de las Primeras Naciones, que ofrece educación primaria y secundaria, situada cerca de Maskwacis, Alberta. MANS provee a los jóvenes Cree una educación que integra el bienestar físico, mental espiritual y social. Desde su establecimiento en 2003, MANS ha guiado con éxito a sus graduados a programas profesionales y universitarios, añadiendo en 2024 un programa distintivo de doble crédito en carpintería. El artículo original lo publicó la División Norteamericana en su sitio de noticias. Traducción – Gloria A. Castrejón The post La Escuela Indígena Mamawi Atosketan representa a Norteamérica. Gana Premio Mundial de Sostenibilidad en Abu Dhabi appeared first on Iglesia Adventista del Séptimo Día – División Interamericana.