Una pareja mexicana comparte sus desafíos y sueños mientras presta servicios en África. 30 de mayo de 2026 | Mozambique | Marcos Paseggi, Adventist Review “Si abro al paciente, hay un cincuenta por ciento de posibilidades de que no sobreviva”, dijo el odontólogo Miguel Rodríguez a los preocupados familiares de uno de sus pacientes en Angola. “Pero si no lo abro, seguro que morirá”. La familia del paciente permaneció allí, sin palabras, mientras Rodríguez oraba en silencio y decidía que haría todo lo posible por salvar al paciente que sufría una infección masiva debido a un gran absceso bucal. La familia Rodríguez con sus hijos, Obed David (11) y Miguel Ángel (7), que crecieron en Angola. [Fotografía: Marcos Paseggi, Adventist Review] “Traigan al paciente”, ordenó Rodríguez a sus asistentes. “Voy a abrirlo”. Durante casi una década, Rodríguez y su esposa, la enfermera Maydí Díaz, de México, habían marcado la diferencia en Angola, un país de habla portuguesa en África. Ahora, con la ayuda de Dios, sueñan con aumentar el impacto de ministerios de salud de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en Mozambique, otro país de habla portuguesa en la región. Primera experiencia en el campo misionero Díaz y Rodríguez, quienes hace poco compartieron su historia de confianza en la conducción continua de Dios, se conocieron como estudiantes en la Universidad de Montemorelos, México. Como joven graduado del programa dental de Montemorelos, Rodríguez llegó a Huambo, Angola, en febrero de 2012, con el objetivo de apoyar los esfuerzos locales para lanzar una clínica de salud allí. Pasó diez meses en Huambo antes de regresar a México para casarse con Díaz, graduada del programa de enfermería. Miguel Rodríguez; su esposa, Maydí Díaz; y su equipo da la bienvenida a los líderes de la Asociación General y de la iglesia regional en el lugar donde se construirá la futura Clínica Adventista de Maputo en Mozambique. [Fotografía: Noticias de la División de África Meridional y Océano Índico] Ahora, de recién casados, recibieron un llamado para regresar a Huambo por un periodo de dos años, “hasta que la clínica estuviera en funcionamiento”, les informaron. “Esos dos años se convirtieron en ocho años”, contó Rodríguez. “Abrimos una clínica dental y, con el tiempo, añadimos otros servicios”. Estos incluían medicina general, pediatría, ginecología, farmacia y un laboratorio de análisis de sangre. “El centro médico es ahora uno de los más importantes de Huambo”, dijo Rodríguez. Mientras tanto, Díaz apoyó la iniciativa como jefa de enfermería, conductora de ambulancia y asistente clínica. En medio de todo ello, se convirtieron en padres de Obed David (ahora con 11 años) y Miguel Ángel (7). Una experiencia fructífera La clínica adventista de Huambo permitió que la familia misionera viera el desarrollo del lugar desde sus mismos comienzos. «El noventa por ciento del equipo que compramos para la clínica se financió con el dinero que generaban los servicios que ofrecíamos», explicó Rodríguez. «También desarrollamos una relación estrecha con el gobierno, que nos donó una ambulancia.» Ese vehículo se utiliza regularmente para transportar pacientes a hospitales donde pueden recibir la atención extra que necesitan, compartió. El dentista y director de la clínica, Miguel Rodríguez, explica a los líderes de la iglesia algunas de las importantes renovaciones que han realizado en las instalaciones remodeladas de la nueva Clínica Adventista de Maputo. [Fotografía: Marcos Paseggi, Adventist Review] También lograron enviar a dos estudiantes angoleños a México para recibir formación antes de regresar a servir en su país de origen. Un compás de espera y el regreso al campo misionero La familia Rodríguez regresó a México a finales de 2020, ya que él soñaba con especializarse en prostodoncia en la Universidad Autónoma de Nuevo León. “No había manera de que pudiéramos pagar los gastos de estudio, pero de alguna manera, Dios proveyó”. Rodríguez también contó lo difícil que fue ser aceptado en el programa de especialización en primer lugar. “Finalmente me dijeron que, de decenas de solicitantes, solo seis habían sido aceptados en el programa”, informó. “Me alegré al descubrir que era uno de ellos, y sé que cuando me entrevistaron, mi experiencia como misionero en Angola marcó una clara diferencia”. Rodríguez compartió cómo, mientras aún estudiaba y no pensaba en volver al campo misionero, la familia fue invitada a regresar, esta vez para un nuevo proyecto: abrir una nueva clínica en Maputo, Mozambique. Una silla dental ya instalada aguarda la apertura oficial de la Clínica Adventista de Maputo en un futuro próximo. [Fotografía: Marcos Paseggi, Adventist Review] Finalmente, la familia regresó, primero a Luanda, donde apoyó los esfuerzos locales de añadir servicios de salud a una clínica dental existente. Allí, Rodríguez abrió un laboratorio de prótesis dentales en Luanda, antes de que la familia fuera finalmente trasladada a Maputo en octubre de 2025. Desarraigados y con desafíos, pero con una misión La familia reconoció que el último cambio al otro lado del continente no ha sido fácil. “Llegamos a Mozambique hace unos meses, pero nuestro corazón sigue en Angola, donde tuvimos nuestra primera experiencia misionera”, confesó Rodríguez. “En Angola aprendimos el oficio y nos adaptamos a la cultura local. También es el país donde crecieron nuestros hijos”. Para complicar aún más las cosas, la Clínica Adventista de Maputo aún no está lista para funcionar. “Cuando llegamos, el edificio aún no estaba listo”, contó Díaz. “Solo ahora estamos listos para empezar a comprar el equipo para amueblar el lugar y prepararlo para la inauguración oficial”. Rodríguez estuvo de acuerdo. “Durante nuestros primeros meses tuve que solucionar situaciones con la energía eléctrica y otros problemas estructurales”, contó. “Ahora podemos decir que la mayor parte del trabajo duro está hecho, aunque aún queda equipo por comprar e instalar”. Vista del patio interior de la Clínica Adventista de Maputo durante la visita de los líderes de la iglesia el 21 de mayo. [Fotografía: Marcos Paseggi, Adventist Review] Existen otros desafíos también, ya que Rodríguez aún no ha recibido la autorización gubernamental para ejercer la odontología en Mozambique. “De manera que estamos orando y esperando”, contó Díaz. Pero