¿Fiasco, o propia arma del diablo? 28 de abril de 2026 | Silver Spring, Maryland, Estados Unidos | Shane Anderson “…Muchos correrán de un lado para otro, y se incrementará el conocimiento” (Dan.12:4). Es debatible si el profeta Daniel tenía o no en mente específicamente la inteligencia artificial (IA) cuándo escribió esas palabras. Pero dentro del gran panorama del tiempo del fin es difícil no ver por lo menos alguna conexión. Después de todo, la IA, al menos en su actual configuración, es la acumulación de una vasta cantidad de información en gigantescas máquinas de “conocimiento”. ¿Y, con qué propósito? Ostensiblemente, el objetivo de esos vastos sistemas de computación es el mejoramiento de la humanidad a través de curación de enfermedades, helping el fin de la pobreza extrema ,[1] y aun el abrir paso a una nueva era de hermandad y paz entre los hombres. .[2] Para los más extremos defensores de la IA, la fiebre sobre el milenio que combatió Miller en el siglo diecinueve podría estar retornando como utopismo secular en el siglo veintiuno. Por supuesto, no todo el mundo se muestra optimista respecto a las bondades de la IA. A algunos, entre ellos muchos cristianos, les parece más fácil percibir la capacidad de la IA para el desastre, incluyendo lo que se refiere al cumplimiento de las profecías del tiempo del fin. Por ejemplo, muchos ven a la IA desempeñando un papel significativo en el establecimiento de la Babilonia del tiempo del fin —una unión mundial de Iglesia y Estado presuntamente requiriendo sustancial poder informático, incluyendo la imposición de la marca de la bestia. Mientras tanto, dicen muchos, e independientemente del bien que haga la IA, ¡cuidado como termina la historia! Tres precauciones No soy muy experto en IA; pero, como muchos de ustedes, he leído sobre este tema y he visto un tanto de relevantes documentales, noticias, etc. Esta investigación informal me ha llevado a por lo menos tres conclusiones admonitorias en relación con la IA y el fin del mundo. En primer lugar, no hay demasiada duda de que la IA, aún en su, de alguna manera, estado de incubación, es capaz de impactar sustancialmente los eventos del tiempo del fin. No estoy diciendo que los impactará sustancialmente. Pero, su capacidad está claramente ahí. El músculo computacional inherente en la AI es lo suficientemente apto para, por ejemplo, vigilar, influenciar y potencialmente engañar a grupos de población en una escala global —nuevamente, algo que podría, en teoría, ser esencial para hacer realidad el mencionado escenario de la marca de la bestia. Por lo tanto, los cristianos conscientes harían bien en mantenerse al tanto de los avances de la IA en vez de desestimarlos como charlatanería tecnológica. En segundo lugar, es de importancia crucial recordar que, con todo su potencial para bien o para mal, la IA continúa siendo simplemente un medio para lograr un fin. Es la herramienta mecánica, no el mecánico. Señalo lo anterior porque, aunque en menor grado, he escuchado personalmente a cristianos bien intencionados declarar que la inteligencia artificiales el poder del anticristo del tiempo del fin y que los cristianos en todas partes deben de estar luchando en contra todo desarrollo de la IA a fin de evitar el apocalipsis. Pero la Biblia claramente indica lo contrario. Es verdad que existen razones legítimas para preocuparse con respecto al desarrollo de la IA; pero nadie se va a perder directamente al final del tiempo por causa de la IA. Se perderán por causa de lo que han hecho con Jesús. ¿Podría la IA influir negativamente en lo que alguien haga con Jesús? Ciertamente. Pero como cualquier artillero en tiempo de guerra nos diría, un error de tan solo unos pocos grados en la identificación de cualquier enemigo puede provocar distracciones, un desperdicio de recursos y, en ocasiones, grandes pérdidas. Satanás y el pecado —no el despliegue de sistemas informáticos que utilicen la inteligencia artificial—, son el real enemigo. El apóstol Pabli declaró que nuestra lucha es “contra poderes, contra autoridades, contra potestades que dominan este mundo de tinieblas, contra fuerzas espirituales malignas en las regiones celestiales“ (Efesios 6:12). Aun cuando todo trazo de IA fuera de alguna manera eliminado hoy, la gran controversia seguiría arrasando sin cesar con el mismo ímpetu. El mantener una clara distinción entre el enemigo y las armas del enemigo podría aumentar nuestro éxito en la tarea del avance del reino de Cristo en estos últimos días. En tercer y último lugar, aunque solamente Dios conoce el futuro, el peligro real hoy en día en relación con la AI, es, en mi opinión, no principalmente apocalíptico, sino mucho más trivial o prosaico; y eso en por lo menos dos sentidos. Primeramente, el inapropiado uso de la IA está disminuyendo nuestra aptitud para el pensamiento crítico. Un estudio prominente encontró recientemente “una significative correlación negativa entre el uso frecuente de instrumentos de IA y las habilidades de razonamiento crítico” [3] El autor del estudio señaló correctamente que este declive no es inherente al uso de la IA, sino más bien a su mal uso: el utilizar la IA como un sustituto total del humano proceso de análisis, reflexión o de resolución de problemas. En otras palabras, si la IA redacta todo tu ensayo o monografía trimestral, es posible que obtengas una buena calificación; pero es posible que tus habilidades en lingüística y comunicación se hayan visto disminuidas en el proceso.[4] Y entre más se lleve a cabo este tipo de dependencia de la IA, más grandes serán los efectos negativos. La pérdida resultante de razonamiento analítico y pensamiento independiente no augura nada bueno, no solamente para cuestiones seculares, sino también para las de naturaleza espiritual. Nadie necesita ser un genio para ser salvo; pero la invitación de Cristo: “Vengan, pues… y razonemos juntos” (Isa. 1:18), muestra claramente que una mente en pleno uso de sus facultades es de mucho valor para el inquiridor espiritual. En segundo lugar, la IA está aumentando en forma dramática la proliferación de malas